La sensación de estar estancado en la vida se parece a estar mentalmente atrapado en arena movediza. Te sientes confundido, desesperanzado y atado a un sitio. Quieres moverte, piensas que deberías; intentas hacerlo, pero no puedes ni sabes cómo empezar, y te sigues hundiendo. Surge la pregunta de “¿quién soy?”, “¿dónde estoy?”, y “¿cómo llegué hasta aquí?”. Ves hacia atrás en tu vida, y te das cuenta que estás en el mismo sitio en el que estabas hace semanas, meses e incluso años. Y surge el miedo, la tristeza, impotencia y ansiedad.

A pesar de que el estancamiento produce emociones y sensaciones desagradables, puede convertiste en algo muy positivo si lo utilizas a tu favor. El estancamiento es una llamada de atención que nos está diciendo que las cosas no van bien, y que el cambio es necesario e inminente. Por extraño que parezca, muchas veces el sentirnos estancados nos sirve para ponernos en movimiento. Nos ayuda a comenzar a construir la vida que deseamos vivir.

Lo primero que debes hacer es identificar en qué área o áreas te sientes estancado. Para esto, puedes utilizar esta herramienta llamada la rueda de la vida; en la que le pones nota del 1 al 10 a cada una de éstas área

:Circulo de desarrollo personal

1. Acepta. 

Y ahora, una vez hayas calificado las diferentes áreas de tu vida, acepta tu situación actual tal como es. Deja de luchar contra ella y lamentarte. De nada sirve pensar qué hubieras hecho diferente o dejado de hacer; el pasado no puede cambiarse, pero tampoco implica una sentencia de vida. Aprende de él, y utiliza las lecciones que te ha enseñado de cara al futuro.

2. Ponte en movimiento. 

Pregúntate, ¿qué quiero de mi vida, y qué necesito para conseguirlo? Si no puedes dar un paso grande hacia delante, toma pequeños pasos. Camina de puntillas si es necesario, pero empieza poco a poco a ponerte en movimiento. Comienza a hacer más lo que te guste aunque sea sólo unos minutos al día; a reír, y a disfrutar de tu vida tal y como está, mientras trabajas por la vida que quieres.

3. Utiliza este momento como una oportunidad para crecer, para mirarte hacia ti mismo y reflexionar. 

Recuerda que florecer requiere pasar por todas las estaciones. Aunque día a día podría parecer que las cosas no están cambiando, comienza a trabajar en ti mismo y pronto comenzarás a notar como todo va siendo diferente.

4. Deja las expectativas y las excusas.

Quítate la presión y recuerda que no hay fracaso, sólo aprendizajes. Se requiere valentía para salir de donde estás, aceptar que las cosas tienen que cambiar, y asumir la responsabilidad de hacer que el cambio ocurra. El crecimiento y el cambio pueden ser dolorosos; pero es mucho más doloroso quedarse en un lugar en el que no perteneces.

No desperdicies esta oportunidad que la vida te presenta, es tiempo de mirar hacia tu interior, para poder empezar a florecer con todo el potencial que llevas dentro.